Enmanuel García Batista, conocido artísticamente como El Rubio del Acordeón, atribuye una parte importante de su recorrido en la música popular a la fe y a una serie de sueños y revelaciones que, según cuenta, comenzaron incluso antes de que dominara el instrumento que hoy define su carrera. Para el joven músico, algunas de esas experiencias fueron señales de que el merengue típico ocuparía un lugar importante en su vida.

Durante una conversación en el podcast “El Cuartico”, de Listín Diario, recordó que se vio en un sueño “tocando en una fiesta, todo el mundo bailando y yo tocando acordeón cuando yo no sabía nada” de lo que vendría en su futuro.