Las elecciones en Estados Unidos han tenido lugar en un momento en el que la economía del país se está recuperando de la recesión pospandémica. De hecho, hay un crecimiento marcado por una tasa de alrededor del 3%, con una reducida inflación de 2% y un bajo desempleo, según datos del FMI. Sin embargo, las experiencias diarias de muchos votantes se vieron marcadas por tensiones financieras, especialmente con el aumento de los costos de alimentos, combustible, hipotecas y créditos. Esta desconexión ayuda a explicar la popularidad del presidente Trump, que ganó el voto popular debido a que la dificultad económica es una realidad. No obstante, durante la campaña electoral y en el mensaje de su primer discurso como presidente electo, se han reforzado las sentencias conservadoras sobre temas sociales clave, como el aborto y la inmigración, que impulsarán un peligroso sentido de lo urgente y necesario en política, nacional e internacional.