¿Hasta qué punto la diferencia entre el cerebro de los humanos anatómicamente modernos y el de los neandertales marcó los diferentes destinos de unos y otros? ¿Cómo surgió dicha diferencia? En un nuevo estudio, se ha llegado a una conclusión sorprendente, relacionada con efectos neurológicos del plomo.

 

El estudio lo ha llevado a cabo un equipo integrado, entre otros, por Alysson Muotri, de la Universidad de California en San Diego, Estados Unidos, y Renaud Joannes-Boyau, de la Universidad Cruz del Sur en Australia.

 

Los resultados de esta investigación apuntan a que los homínidos antiguos, incluyendo a los primeros humanos y a los grandes simios, estuvieron expuestos al plomo antes de lo que se creía, hasta dos millones de años antes de que los humanos anatómicamente modernos comenzaran a extraer el metal. Esta exposición pudo moldear la evolución del cerebro de los homínidos, limitando el lenguaje y el desarrollo social en todos ellos, excepto en los humanos anatómicamente modernos, debido a una variante genética protectora que solo nosotros poseemos.

 

Los investigadores analizaron dientes fosilizados de 51 homínidos de África, Asia y Europa, incluyendo neandertales, ancestros humanos antiguos como el Australopithecus africanus y grandes simios extintos como el Gigantopithecus blacki.

 

Detectaron plomo en el 73% de los especímenes, incluyendo el 71% de los humanos arcaicos y de los anatómicamente modernos. Se ha supuesto durante mucho tiempo que los humanos hemos estado expuestos a cantidades nocivas de plomo solo desde el surgimiento de las tecnologías que requerían extraer, manejar y usar plomo, como por ejemplo en las tuberías de plomo que el antiguo Imperio Romano usaba para transportar agua, y que la contaminación por plomo aumentó significativamente durante la Revolución Industrial, para luego reducirse a finales del siglo XX, cuando se hizo evidente el verdadero alcance de la toxicidad del plomo y se dejó de usarlo para muchas de las aplicaciones en las que era habitual. Sin embargo, se había investigado muy poco la influencia perniciosa del plomo en la prehistoria.