Caía la tarde y el sonar de las campanas de cierre de un proceso electoral agotador se acercaba, en ambiente sofocante con una temperatura en 34 grados celsius y una sensación térmica de casi 40 grados.

Eran las 4:45 minutos de la tarde cuando llegamos al Liceo Secundario Unión Panamericana para presenciar lo que se vive en una mesa electoral cuando terminan las votaciones y empieza el conteo.

Faltaban 10 minutos para el cierre y aún llegaban, a cuenta gotas, los votantes rezagados. Sí, esos que viven al filo de la vida bajo la emoción, típicamente dominicana, de que no llegarán a tiempo.

Los representantes de la Junta Central Electoral -JCE- (presidentes de mesa, suplentes, vocales, secretarios) daban “paseítos” por los pasillos a la espera de la hora final.

Cerca de 20 custodias de la Policía Militar Electoral, unos sentados a la entra