Durante más de un siglo, se ha venido creyendo que una mandíbula humana fosilizada que en 1887 fue encontrada en la localidad de Banyoles, de la provincia de Gerona (Girona) en Cataluña, España, perteneció a un neandertal. Una investigación reciente lo desmiente y pone de manifiesto un gran misterio en torno a la naturaleza de este individuo.

 

El fósil de Banyoles data probablemente de hace entre 45.000 y 65.000 años, una época en la que Europa estaba ocupada por neandertales. Debido a esto, la mayoría de los investigadores han dado por hecho que la mandíbula fosilizada perteneció a un neandertal.

 

La mandíbula ha sido estudiada a lo largo del último siglo y se la ha venido considerando neandertal por su antigüedad y ubicación, y por el hecho de que carece de uno de los rasgos típicos del Homo sapiens: la barbilla.

 

El nuevo estudio, realizado por el equipo internacional de Brian Keeling, de la Universidad de Binghamton (Universidad Estatal de Nueva York) en Estados Unidos, se basó en técnicas avanzadas, incluyendo un escaneo del fósil mediante tomografía computerizada para luego reconstruir virtualmente partes faltantes del fósil, y luego generar un modelo 3D para ser analizado mediante ordenador.

 

Los autores del estudio analizaron las diferencias que los rasgos de la mandíbula de Banyoles presentan con respecto a los rasgos de la mandíbula típica en nuestra especie, Homo sapiens, y los de la mandíbula de los neandertales, nuestros primos evolutivos más cercanos.

 

Keeling y sus colegas se valieron de una técnica conocida como «morfometría geométrica tridimensional» que analiza las propiedades geométricas de la forma del hueso. Esto permite comparar directamente la forma general de la mandíbula fosilizada de Banyoles con la de la mandíbula neandertal y con la de la mandíbula del Homo sapiens.

 

Los resultados de los análisis revelaron algo bastante sorprendente: la mandíbula fosilizada de Banyoles no posee rasgos neandertales distintivos y ni siquiera coincide su forma general con la de los neandertales.

 

Aunque la mandíbula fosilizada de Banyoles parecía encajar mejor con la de Homo sapiens tanto en sus rasgos individuales como en su forma general, muchos de estos rasgos también los poseen las mandíbulas de especies humanas anteriores,

 

Además, la mandíbula fosilizada de Banyoles carece de mentón, uno de los rasgos más característicos de las mandíbulas de Homo sapiens.

 

Por tanto, determinar la naturaleza de aquel extraño humano no es tan fácil como catalogarlo dentro del Homo sapiens o dentro del Neandertal.

 

Por todo ello, llegar a un consenso científico sobre qué especie representa la mandíbula fosilizada de Banyoles es todo un reto.

 

Los autores del estudio también compararon la mandíbula fosilizada de Banyoles con una mandíbula de Homo sapiens primitivo procedente de un yacimiento llamado Peştera cu Oase, en Rumanía. A diferencia de la de Banyoles, esta mandíbula muestra un mentón completo junto con algunos rasgos neandertales, y un análisis de ADN antiguo reveló que este individuo tuvo un antepasado neandertal entre cuatro y seis generaciones atrás. Dado que la mandíbula de Banyoles no comparte ningún rasgo distintivo con los neandertales, los investigadores descartaron la posibilidad de un cruce entre neandertal y Homo sapiens para explicar su anatomía.