Un cuidadoso menú valorado en 400 dólares por persona, con bistec japonés y pato chino entre sus platillos más codiciados y con 150 kilos de chocolate, es el que está diseñando esta semana el chef Wolfgang Puck para la fiesta posterior a la gala de los Óscar.
Junto a un centenar de cocineros y su hijo Byron, el chef austríaco pondrá el próximo domingo a relucir un trabajo que lleva preparando todo un año y que se servirá a entre 1.500 y 1.600 invitados tras la entrega de los premios más prestigiosos de la Academia de Hollywood.
Una selección clásica que no falla en las 31 ediciones que lleva dedicándose al oficio de alimentar a las estrellas tras una noche de emociones, es el pastel de pollo, que se prepara religiosamente por ser el más codiciado de la mesa.
Por otro lado, el pato chino será este año el platillo de mayor elaboración, ya que se precisan de unos 12 días para preparar la carne al punto perfecto, indicó Byron a EFE.














