Encélado, una de las lunas del planeta Saturno, posee suficiente calor interno como para albergar en su subsuelo un océano global de agua líquida salada. Ese calor se genera por la tensión estructural provocada por la gravedad de Saturno, que produce “mareas” en ese satélite cercano. Un estudio reciente se ha centrado en el grado de estabilidad de esta situación.
La presencia de agua líquida, calor suficiente y los compuestos químicos adecuados (como fósforo e hidrocarburos complejos) sugiere que este océano subterráneo podría ser uno de los mejores lugares de nuestro sistema solar para que la vida haya evolucionado fuera de la Tierra.
Sin embargo, este océano solo puede albergar vida si constituye un medio estable, con un equilibrio entre la pérdida y la ganancia de energía. Este equilibrio debe mantenerse mediante la intensidad del calentamiento provocado por las mareas: la gravedad de Saturno expande y contrae la luna a medida que esta orbita alrededor del planeta, generando calor en su interior. Si Encélado no recibe suficiente energía por este proceso, el océano podría congelarse. Por otro lado, un exceso de energía podría provocar una transformación excesiva de este mundo, volviéndolo inhabitable.














