Esta película mezcla en una sola persona (real) dos historias que, seguramente, casi todo español tiene en su pasado: la de un profesor que nos inspiró no sólo a hacer más sino a ser mejor, y la de un familiar que sufrió lo inhumano durante la Guerra Civil Española. Ambas narrativas forman parte de la vida de Antoni Benaiges, desgranada en el libro de Francesc Escribano que da título a esta conmovedora adaptación de ‘Desenterrando el silencio. Antoni Benaiges’: ‘El maestro que prometió el mar’, en cines el viernes 10 de noviembre.

Reparto de ‘El maestro que prometió el mar’
Memoria histórica en dos tiempos
Aun siendo mayormente una película de época, de partida también cuenta la historia actual de una mujer que busca los restos de su bisabuelo en una recién descubierta fosa común de Burgos. Laia Costa sigue demostrando por qué es una de las mejores actrices de nuestro cine reciente, tanto por su perfecto balance de contención-explosión como por su certera elección de proyectos siempre interesantes, pequeños y con alma. Es una pena que tanto su personaje como toda la historia que transcurre en 2010 se queden tan desdibujados como un envoltorio sin mayor desarrollo hasta esa preciosísima coda final.

Aunque sea en muy poco tiempo, la película presume de una representación tan realista como reivindicativa del proceso de exhumación de las víctimas de la Guerra Civil. Más allá de ser una denuncia de palabras, se ve en pantalla este proceso de búsquedas y su frustrante incertidumbre de manera muy narrativa y cercana, gracias en parte a la ayuda de un arqueólogo forense (Francisco Echeverría) que trabajó en la fosa real de La Pedraja. En apenas unos minutos, el film consigue responder a la pregunta de por qué hace falta desenterrar estos cadáveres y, aparte de conmover con sus historias del pasado, mueve a buscarles en el presente.