Cuando se acercan temporadas de alta movilidad, como ocurre durante la Navidad, es habitual que los sectores de transporte recurran a las huelgas como medidas de presión. El resultado suele ser la cancelación de los distintos vuelos con una afectación que puede impactar en miles de pasajeros.

 

Este tipo de situaciones no solo afectan negativamente a la planificación de los viajeros, que en el peor de los casos, tienen que buscar un plan alternativo ante la imposibilidad de llegar a sus hogares; además, también tiene un importante impacto en términos de eficiencia en la gestión de los transportes.