Los economistas tenemos mucho que aprender de los médicos, quienes usan las ciencias y el conocimiento de la situación para diagnosticar y tratar las personas.

Por ejemplo, si bien recomiendan como estilo de vida una alimentación baja en azúcar, no pensarían dos veces en dar un dulce al paciente ante un “bajón de azúcar” y así salvarle la vida.

En nuestro país, el discurso del “ahorro del Gobierno” en momentos como éste, lejos de ser un logro, es una política económica errada. 

En medio de la crisis económica que trajo el Covid-19 en el año 2020, los gobiernos no dudaron en tomar medidas para evitar un mayor colapso económico y sanitario, aún a sabiendas de que generarían altísimos déficits fiscales y aumento de la deuda pública.

El año 2021 parece ir por el mismo camino. En la zona euro se espera un déficit fiscal de 8.7%, aún mayor al registrado en 2020, mientras que en Estados Unidos se proyecta un déficit de 13.4%, similar al año anterior. En la mayoría de los países en desarrollo de Asia y América Latina la historia es muy parecida.

Aún economistas conservadores como Gregory Mankiw y Robert Barro, ambos de Harvard, reconocen que mayores déficits son razonables durante las recesiones; citar economistas más agresivos fiscalmente, como Paul Krugman, Olivier Blanchard o Janet Yellen, sería redundante.

Por el contrario, en República Dominicana actualmente se promueve el “ahorro del Gobierno” como un logro de la gestión. Sin embargo, si acercamos la lupa nos damos cuenta de que ese “ahorro” responde a una baja ejecución del gasto de capital, mayormente construcción y reparación de obras.

El presupuesto de 2021 establecía más de RD$130,000 millones para gastos de capital, pero hasta finales de octubre apenas se había ejecutado RD$55,000 millones. En pocas palabras, el Gobierno solo ha ejecutado cuatro pesos de cada RD$10 presupuestados para gasto de capital.

Esto ha llevado a que el 2021 sea uno de los años de menor inversión pública como porcentaje del PIB de los últimos 50 años, solo superior a la del año 1984, cuando la crisis económica produjo la poblada de abril.

En mi opinión, este “ahorro” es un error. Primero, por la capacidad que tiene el gasto de capital de dinamizar la economía y crear empleos a personas de bajos ingresos; segundo, porque nuestras comunidades aún requieren de muchas obras para mejorar su nivel de vida; y tercero, porque menor reparación y mantenimiento termina produciendo altos daños.

Por ejemplo, disminuir el mantenimiento nos expone a caernos en hoyos en la calle, destruyendo vehículos y generando accidentes. Además, una carretera o calle sin mantenimiento obliga a su reconstrucción total en pocos años a un costo muy alto.

Esta baja ejecución de obras no es por falta de recursos, primero porque lo presupuestaron, segundo porque a inicios de año tomaron deuda para pagarlo.

En contraposición, en el Gobierno se observa un aumento del gasto corriente, a pesar de la eliminación de los programas de ayuda social por Covid-19. En enero-octubre de 2021, el gasto corriente no relacionado al Covid fue de RD$577,000 millones, mientras que en enero-octubre 2020 fue de RD$540,000 millones. Esto por mayor gasto en remuneraciones, contrataciones de servicios, y transferencias al sector eléctrico, entre otros.

En definitiva, la receta económica no siempre es gastar menos, sino gastar mejor. Ahora es tiempo de impulsar la inversión, no de reducirla. Hablar de ahorro en tiempos de crisis nos enseñó el expresidente norteamericano Herbert Hoover en 1929 que fue un error que costó caro a su país y al mundo.