Desde que Osvaldo Virgil pisó la gran carpa en el béisbol de los Estados Unidos el 23 de septiembre de 1956, unos 930 dominicanos le han seguido los pasos al pionero oriundo de Monte Cristi.
La República Dominicana es el segundo país con más participación en la MLB, 108 dominicanos están activos en el béisbol organizado.
Si pudiera decir que el béisbol en el país es el pan de la última cena para la República, un pasatiempo indispensable que le entrega miles de millones de pesos al Gobierno local, y que cambia a cientos de familias cuando un solo integrante logra el sueño de ser un bigleaguer.
Lo lamentable del caso es que esa suma de dinero, que casi siempre oscila el millón de dólares, que convertido en pesos son millones de pesos y provoca que algunos de los jugadores nacionales no tengan conciencia, o más bien, respeto a la velocidad.
Murió la noche de este domingo el exlanzador dominicano Reyes Moronta, al chocar mientras conducía su “four wheel”.
Moronta, de 31 años de edad, sufrió el accidente mientras se dirigía a su residencia en Santiago de los Caballeros, venía desde Villa González.
El velatorio del relevista será este martes en su natal, Villa González.
La República Dominicana es el país con mayor tasa de mortalidad por choques. Antes del siglo 21, cuatro dominicanos perdieron la vida a causa de un accidente de tránsito.
En el 1985, Ramón Lora fue el primer pelotero que murió a causa de un accidente de tránsito. Conducía en la carretera de Naverrete, Santiago, y se estrelló con un tractor.
Luego de 10 años, William Suero, intermedista














