Cuando se formó la Luna, hace unos 4.500 millones de años, el ciclo día-noche en la Tierra duraba menos de 10 horas en lugar de las 24 actuales. Pero desde entonces, la atracción gravitatoria de la Luna sobre la Tierra ha ido ralentizando la rotación de nuestro planeta, dando lugar a un día cada vez más largo. Hoy en día, sigue alargándose, aunque a un ritmo de tan solo 1,7 milésimas de segundo cada siglo.

 

Sin embargo, la ralentización de la rotación terrestre debería haber avanzado mucho más en el pasado. Los cálculos indican que, sin nada que lo impidiera, el periodo de rotación se habría alargado hasta el punto de que hoy en día el ciclo día-noche de la Tierra debería ser de no menos de 60 horas en vez de 24.

 

Unos astrofísicos han descubierto un fenómeno que contrarrestó esa tendencia durante una larga etapa de la historia de la Tierra, y que explica por qué el ciclo día-noche es actualmente de tan solo 24 horas.

 

El equipo de Hanbo Wu y Norman Murray, del Instituto Canadiense de Astrofísica Teórica, adscrito a la Universidad de Toronto en Canadá, ha determinado que desde hace aproximadamente 2.000 millones de años hasta hace 600 millones, una marea atmosférica impulsada por el Sol contrarrestó el efecto de la Luna, manteniendo constante la velocidad de rotación de la Tierra y la duración del día en 19,5 horas.

 

Sin esta pausa de 1.400 millones de años en la ralentización de la rotación de nuestro planeta, en vez de nuestro día actual de 24 horas tendríamos uno de algo más de 60 horas.