Las conductas de autolesión y autosabotaje, desde pellizcarse la piel hasta ignorar a otras personas, son todas consecuencia de mecanismos evolutivos de supervivencia, según un nuevo y convincente análisis psicológico del psicólogo clínico Charlie Heriot-Maitland, de la Universidad de Standford (Estados Unidos) en su nuevo libro ‘Controlled Explosions in Mental Health’.
En el texto, el experto explora las necesidades biológicas detrás de los comportamientos dañinos. Así, argumenta que, aunque estos comportamientos parezcan contraintuitivos, el cerebro utiliza estos pequeños daños como dosis protectora para prevenir daños mayores. Por ejemplo, alguien puede posponer el inicio de un proyecto, lo que le causa daño, pero intenta prevenir un daño de mayor importancia: el fracaso o el rechazo.














