Culminar la pasada temporada regular de la Liga Dominicana de Béisbol (Lidom) fue casi una odisea.

El calendario estaba pautado para cerrar el 23 de diciembre, pero debido a las constantes lluvias, la pelota invernal se extendió hasta el 29, dos días antes del cierre del año.

Lo que debía ser una temporada cuidadosamente planificada, terminó jugándose en un clima de incertidumbre, con partidos reprogramados, dobles carteleras y fanáticos que miraban más el cielo que la pizarra.