Los neutrinos son partículas subatómicas que interactúan con la materia de forma extremadamente débil. Se producen en muchos tipos de desintegración radiactiva, como la que tiene lugar en el núcleo del Sol y la que ocurre en los reactores nucleares. Además, los neutrinos son imposibles de bloquear: viajan fácilmente desde el núcleo de un reactor nuclear hasta un detector lejano, e incluso a través de la propia Tierra. Detectar las diminutas señales que dejan los neutrinos a su paso requiere enormes dispositivos extremadamente sensibles. El experimento SNO+ acaba de demostrar un modo inusualmente simple de detectar los neutrinos de un reactor.

 

En las instalaciones del experimento internacional SNO+, emplazado en Canadá, se ha conseguido demostrar por vez primera que, usando agua normal, es posible detectar neutrinos provenientes de un reactor nuclear situado tan lejos como 240 kilómetros.

 

La medición hecha en el SNO+ demuestra que los reactores nucleares distantes pueden observarse con algo tan sencillo y barato como el agua. Los reactores no pueden interceptar los neutrinos que producen. Esto significa que mediante detectores basados en el agua es posible hacer labores de vigilancia destinadas a garantizar la no proliferación nuclear. Al igual que el SNO+, estos detectores deberían estar muy limpios de radiactividad, ser grandes (SNO+ contiene 1.000 toneladas de agua) y ser capaces de detectar la ínfima cant