Se han presentado públicamente los resultados de la primera fase del estudio de validación de la aplicación móvil Skin NTDs, diseñada para ayudar a mantener a raya algunas enfermedades comunes de la piel, y en especial ciertas enfermedades tropicales desatendidas, que afectan sobre todo a la población de países con rentas per cápita bajas.
El estudio está liderado por Carme Carrion, investigadora principal del eHealth Lab de la Universidad Abierta de Cataluña (Universitat Oberta de Catalunya, UOC), subdirectora de investigación de los Estudios de Ciencias de la Salud, y la también investigadora de la UOC Mireia Cano, gestora de proyectos en la Dirección de Estrategia Asistencial y de Innovación del Hospital Germans Trias i Pujol en Badalona.
El proyecto de validación se inició en 2021 por encargo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), propietaria de la aplicación, que desarrolla la empresa catalana Universal Doctor. Los resultados de la primera fase muestran la buena acogida entre los profesionales que han participado en el proyecto en Ghana y en Kenia. La segunda fase del estudio ha arrancado este pasado mes de abril con un trabajo de campo en Kenia para validar la inclusión de elementos de inteligencia artificial (IA) que se han integrado en una nueva versión beta de la aplicación.
El estudio pone de manifiesto los «buenos resultados en cuanto a la usabilidad», destaca Mireia Cano. Estos resultados, de acuerdo con los parámetros de la escala que fue empleada por el equipo de investigación para evaluar la herramienta, «son independientes al país, a la experiencia de la persona en dermatología y al manejo de las enfermedades». Asimismo, según continúa Cano, se ha observado que la buena valoración «no depende de la edad ni tampoco del nivel de conocimiento tecnológico de los participantes». Para la investigadora de la UOC, «esto es muy importante, porque el hecho de que no haya diferencia entre los dos países —que tienen similitudes, pero también diferencias— puede reforzar la hipótesis de que no habría que personalizar la aplicación para cada país; esto la hace más escalable, solo se trataría de traducirla a la lengua de cada país», subraya Cano.
Medio centenar de profesionales sobre el terreno
La primera parte del estudio ha contado con la participación de medio centenar de profesionales sobre el terreno en Ghana y Kenia. La aplicación busca ayudar a los profesionales sanitarios en la detección de 12 enfermedades tropicales desatendidas y 24 enfermedades comunes de la piel, tanto en cuanto al diagnóstico como al tratamiento. El hecho de que el proyecto se iniciara en la pandemia limitó el contacto con los participantes en el terreno, por eso ahora el trabajo de campo con los profesionales de la salud de Kenia permitirá trabajar más estrechamente y continuar con la evaluación de las novedades de la aplicación basadas en inteligencia artificial, que tiene que facilitar la identificación de las enfermedades a partir de dos algoritmos que trabajan a partir de fotografías.














