Yo ya tenía una base del idioma. En mi adolescencia, estudié por mi propia cuenta y también, llegué a cursar algunos niveles básicos en un instituto privado.

Sentí que estaba olvidando el idioma debido a que a la hora de conversar no tenía la misma fluidez que antes, cuando era adolescente. Además, esto me abría la puerta para cumplir el sueño de realizar una maestría en el exterior.

Investigué algunos centros privados y eran muy costosos.

Al comentarles esto a algunas amigas, la idea de volver a estudiar inglés, me hablaron de la beca del Mescyt. Ellas, por los años 2018 y 2019, habían realizado el curso y me comentaron que con el programa inmersivo, es decir, “tomando clases de inglés todos los días”, podía perfeccionar mi fluidez y ampliar un poco más mi vocabulario.

También, porque era una opción que no causaría interferencia con mi trabajo, que es a tiempo completo.

Algunas de ellas son bilingües hoy, gracias a lo aprendido en el programa en años pasados.

En octubre del año 2022 apliqué al programa y fui beneficiada con uno de los puestos para estudiar en 2023, en la Universidad Nacional Evangélica (UNEV), tanda nocturna.