Empleando el telescopio espacial James Webb, dos equipos de científicos han estudiado la galaxia GN-z11, muy lejana y antigua, así como excepcionalmente luminosa. GN-z11 ya existía cuando nuestro universo de 13.800 millones de años solo tenía unos 430 millones de años.

 

Detectada inicialmente con el telescopio espacial Hubble, esta galaxia (una de las más jóvenes y distantes observadas) llamó la atención en seguida por su colosal brillo. Ahora, GN-z11 revela algunos de sus secretos.

 

El Telescopio Espacial James Webb (JWST) es fruto de una colaboración internacional encabezada por la NASA, la ESA y la CSA, respectivamente las agencias espaciales estadounidense, europea y canadiense. El telescopio espacial Hubble es fruto de una cooperación entre la NASA y la ESA.

 

Un equipo liderado por Roberto Maiolino, del Instituto Kavli de Cosmología dependiente de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, ha estudiado GN-z11 con el telescopio Webb y ha encontrado la primera prueba clara de que la galaxia alberga un agujero negro central supermasivo que está succionando materia rápidamente. Esa actividad tan grande, que calienta enormemente una gran cantidad de material girando cerca de él en un torbellino, es la causa del colosal brillo en el vecindario del agujero.

 

Se trata del agujero negro supermasivo activo más lejano avistado hasta la fecha.

 

Se le ha calculado al agujero una masa de 2 millones de veces la del Sol.