Típicamente, las estrellas son lo que les da su brillo a las galaxias. Pero, asombrosamente, en una galaxia arcaica, el gas situado entre ellas es más brillante.

 

Observando el cosmos a una distancia tan grande que todo lo que se observa así de lejos aparece tal como era hace tan solo unos mil millones de años tras la creación del universo, unos astrónomos han descubierto una galaxia que tiene una extraña firma de luz, nunca antes vista, que indica que, por increíble que parezca, su gas brilla más que sus estrellas.

 

La galaxia ha recibido el nombre de GS-NDG-9422.

 

El estudio lo ha realizado un equipo encabezado por Alex J Cameron, de la Universidad de Oxford en el Reino Unido. Las observaciones se realizaron mediante el telescopio espacial James Webb, el cual fue creado a partir de una colaboración internacional encabezada por la NASA, la ESA y la CSA, respectivamente las agencias espaciales estadounidense, europea y canadiense.

 

“Mi primer pensamiento al observar el espectro de la galaxia fue: ‘¡esto es muy raro!’. Aunque esa clase de cosas es exactamente para lo que se diseñó el telescopio Webb: fenómenos totalmente nuevos en el universo primitivo que nos ayudarán a desentrañar cómo empezó la historia cósmica”, explica Cameron.

 

Cameron recurrió a su colega Harley Katz, un físico teórico de la Universidad de Oxford y de la de Chicago en Estados Unidos, para debatir con él los extraños datos. Trabajando juntos, ambos y sus colaboradores descubrieron que los modelos informáticos de nubes de gas cósmicas calentadas por estrellas masivas muy calientes, hasta el punto de que el gas brillaba más que las estrellas, coincidían casi a la perfección con las observaciones hechas por el Webb.

 

“Parece que estas estrellas deben ser mucho más calientes y masivas que las que observamos en nuestro vecindario cósmico, más reciente, lo que tiene sentido porque el universo primitivo era un entorno muy diferente al actual”, explica Katz.