Miles de jóvenes, israelíes y extranjeros, bailaban hasta el amanecer el sábado en el sur de Israel, cerca de la Franja de Gaza, cuando los comandos del grupo islamista palestino Hamás los sorprendieron y mataron a tiros a 250 personas.
Los voluntarios llamados a recuperar cuerpos recordaron el lunes, en estado de shock, el macabro paisaje que quedó tras el ataque.
«Masacraron a la gente a sangre fría, de una forma absolutamente inconcebible», contó Moti Bukjin, portavoz de Zaka, una organización especializada en primeros auxilios y en recuperar e identificar cuerpos según las leyes judías.
«Llegaron a matar a gente que estaba en sus automóviles», explicó a la AFP.
Los jóvenes estaban reunidos cerca del kibutz de Reim, una región alejada del sur de Israel, cerca de la frontera con la Franja de Gaza.
La fiesta se convirtió en drama cuando un millar de combatientes de Hamás lanzaron una inédita ofensiva contra Israel el sábado por la mañana, infiltrándose en el territorio por medio de vehículos, embarcaciones e incluso parapentes.














