Los gobiernos de las Américas han intensificado los esfuerzos por sofocar la disidencia con represión de protestas, criminalización de manifestantes, censuras y agresiones a periodistas, denunció el martes Amnistía Internacional (AI) en su informe anual sobre la situación de los derechos humanos en el mundo.

En prácticamente todos los países de la región se ha registrado el uso ilícito de la fuerza por parte de las autoridades, detenciones arbitrarias y juicios injustos, mientras que defensores de derechos humanos “siguieron siendo objeto de hostigamientos, ataques y criminalización y sus organizaciones se enfrentaron a obstáculos para su funcionamiento”.