El mundo evoluciona al ritmo de la innovación. Fomentarla en los futuros profesionales es clave para construir sociedades más sostenibles, resilientes y autosuficientes.

Las instituciones de educación superior tienen la responsabilidad de cultivar la creatividad, el pensamiento crítico y el espíritu emprendedor en sus estudiantes, proyectando el potencial de jóvenes inventores desde el entorno académico y trazando rutas hacia una innovación con impacto.

¿Cómo se logra esto en la práctica?