He hablado en muchas ocasiones de lo que significa estar emocionalmente en modo víctima. También de lo que significa estar en modo ataque. Y, cómo no, he hablado de lo que es estar en modo pánico. Hoy, Sábado Santo, quiero hablar de cuándo estamos en “modo espera”. Si desde el Viernes Santo nos hablan de espera, por qué nunca me enseñan lo qué es estar en modo espera. Siempre agradeceré a mi abuela Titina que me enseñó a guardar un respeto tan profundo al viernes y sábado santo que, aun estando en Navarrete, en la finca de mis abuelos, en mi lugar de sueño en esa época, no montaba caballo ni hablaba casi(créalo), ni discutía con mis primos, ni nada.

No eran creencias tontas ni medievales como escuché en la radio comentar hace unos días. Era respeto y devoción al Dios que murió por mí. Creo que lo que soy hoy, mi gratitud a