El 2025, año que marca el inicio del primer cuarto del siglo XXI, encuentra a la economía dominicana bien parada en términos de crecimiento y estabilidad, acumulando un crecimiento de 5.1 % de enero a noviembre del año pasado y una inflación de 3.18 % en esos 11 meses, por debajo del rango meta que establece el Banco Central de la República Dominicana, y dejando ya en el pasado su más reciente caída por la crisis del covid-19, hace casi cinco años.

Si bien la República Dominicana se sigue posicionando cada vez mejor entre sus pares caribeños y latinoamericanos -tanto en términos de competitividad como en el crecimiento de su principal actividad económica, el turismo- el país tuvo que despedir el año sin la materialización de la reforma fiscal y laboral, tan esperada por los sectores más neurálgicos de la sociedad y observada por los agentes económicos internacionales.

Aunque el país supo mantener la confianza de las agencias calificadoras-como S&P Global y Fitch Ratings, que reafirmaron sus calificaciones de riesgo con perspectiva estable-, el 2025 es un año en el que la economía deberá sortear múltiples retos para garantizar una expansión sostenible e implementar cambios estructurales que generen desarrollo.

Diario Libre consultó a funcionarios, empresarios y economistas para conocer cuáles son las principales áreas de oportunidad en las que se debe trabajar para alcanzar los objetivos que se han propuesto el sector público y privado, sobre todo en un año en el que también se visualizan metas ambiciosas de cara a la siguiente década.