Unos científicos han creado un nuevo material cristalino que puede extraer agua del aire sin necesitar aporte energético alguno para funcionar. La eficiencia alcanzada de este modo no tiene precedentes.
El logro es obra de un equipo internacional integrado, entre otros, por Linfeng Lan, de la Universidad de Jilin en la ciudad china de Changchun, y Pance Naumov, de la Universidad de Nueva York en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos. Esta última es una universidad establecida en Emiratos Árabes Unidos por la Universidad de Nueva York de Estados Unidos.
La atmósfera terrestre contiene una cantidad colosal de agua dulce sin aprovechar que está esperando a ser recogida, siempre y cuando se disponga de un modo viable de extraer esa humedad del aire y retener y concentrar el agua resultante.
El diseño del novedoso tipo de cristales inteligentes, que los investigadores bautizaron como cristales Janus, se inspira en las plantas y animales del desierto, que pueden sobrevivir en condiciones de aridez extremas. Los escarabajos y lagartos del desierto, por ejemplo, han evolucionado para desarrollar en sus cuerpos estructuras superficiales que tienen zonas hidrófilas y zonas hidrófobas y captan eficazmente la humedad del aire. El agua es atraída por las zonas hidrófilas y las gotas se acumulan y transportan a través de las zonas hidrófobas.
Los investigadores eligieron tres compuestos orgánicos químicamente versátiles a partir de los cuales cultivaron cristales orgánicos elásticos. A continuación probaron cómo interactuaba cada uno de estos materiales con el agua transportada por el aire, lo que llevó a la creación de la nueva clase de materiales captadores de agua, los cristales Janus, que contienen regiones hidrófilas y otras hidrófobas a nivel superficial, unas para captar el agua y las otras para transferirla a un receptáculo para su recogida.














