Los materiales biodegradables producidos de forma sostenible son un objetivo importante de la ciencia de los materiales moderna. Sin embargo, al trabajar con materiales naturales como la celulosa, la lignina o la quitina, los investigadores se enfrentan a un dilema. Si bien estos materiales son biodegradables en su forma pura, a menudo no ofrecen un rendimiento óptimo en tal forma. Se pueden utilizar procesos químicos para hacerlos más robustos, resistentes o flexibles, pero entonces su sostenibilidad suele verse comprometida.

 

Unos científicos del Laboratorio de Materiales de Celulosa y Madera, perteneciente a los Laboratorios Federales Suizos de Ciencia y Tecnología de los Materiales (EMPA, también conocidos colectivamente como Instituto EMPA), han desarrollado ahora un material de origen biológico que evita ingeniosamente los problemas derivados del dilema expuesto. No solo es completamente biodegradable, sino que también es resistente al desgarro y posee propiedades funcionales versátiles. Todo esto con pasos de procesamiento mínimos y sin productos químicos; incluso se puede comer. Su secreto: está vivo.

 

Como base para su novedoso material, el equipo de investigación y desarrollo, encabezado por Ashutosh Sinha, utilizó el micelio de un hongo comestible muy común que crece en madera muerta. Los micelios son estructuras fúngicas filamentosas similares a raíces que ya están siendo investigadas activamente como posibles fuentes de nuevos materiales. En los usos convencionales, normalmente, las fibras miceliales, conocidas como hifas, se limpian y, si es necesario, se procesan químicamente.