Esta tecnología permitirá dispositivos más pequeños y rápidos y podría tener aplicaciones clave para la computación cuántica.
El logro es obra de un equipo integrado, entre otros, por Walter de Heer, del Instituto Tecnológico de Georgia (Georgia Tech) en Estados Unidos, y Jian Zhao, del Centro Internacional de Nanopartículas y Nanosistemas de Tianjín, dependiente de la Universidad de Tianjín en China.
El grafeno es una lámina de átomos de carbono unidos por los enlaces más fuertes conocidos. Los semiconductores, materiales que conducen la electricidad en determinadas condiciones, son componentes fundamentales de los dispositivos electrónicos. El avance del equipo abre la puerta a una nueva forma de hacer electrónica.
Su descubrimiento llega en un momento en que el silicio, el material del que están hechos casi todos los aparatos electrónicos modernos, está llegando a su límite ante la creciente velocidad de los ordenadores y el menguante tamaño de los dispositivos electrónicos.
El nuevo semiconductor de grafeno es compatible con los métodos convencionales de procesamiento microelectrónico, algo necesario para cualquier alternativa viable al silicio.
De Heer, Zhao y sus colegas han superado el principal obstáculo que ha venido lastrando esa clase de investigación sobre el grafeno durante décadas, y la razón por la que muchos pensaban que la electrónica de grafeno nunca funcionaría. Conocida como «banda prohibida» o «brecha de energía», esta propiedad electrónica crucial permite a los semiconductores activarse y desactivarse. El grafeno no tenía banda prohibida, hasta ahora.














