Todos experimentamos emociones a diario. Alegría, tristeza, enojo, miedo, frustración y ansiedad forman parte de la experiencia humana. Sin embargo, muchas personas confunden la regulación emocional con reprimir o ignorar lo que sienten. La realidad es que regular nuestras emociones significa aprender a reconocerlas, comprenderlas y responder a ellas de una manera saludable.
Cuando no regulamos nuestras emociones es más probable que reaccionemos impulsivamente, digamos cosas de las que luego nos arrepentimos, tomemos decisiones apresuradas o nos sintamos desbordados por situaciones cotidianas.














