Se ha venido creyendo que el escenario más plausible para el surgimiento de vida es el que ofrecen los planetas de tipo rocoso como la Tierra, con continentes y mares bajo una atmósfera que ha evolucionado mucho desde la composición primigenia típica de hidrógeno y helio. Sin embargo, en una nueva investigación se ha llegado a la conclusión de que otra clase de planetas, muy diferente, puede también ofrecer condiciones aptas para la vida, y además con una gran estabilidad que permitiría que tales condiciones se mantuvieran durante miles de millones de años.
Los planetas con una atmósfera primordial de hidrógeno y helio podrían tener las temperaturas y presiones que permiten la existencia de agua líquida, un ingrediente clave para la vida.
El equipo de Christoph Mordasini, profesor de astrofísica teórica en la Universidad de Berna en Suiza, ha llegado a la conclusión de que supertierras (planetas rocosos como la Tierra pero de mayor masa) con masas de entre 1 y 10 veces la de la Tierra podrían mantener condiciones de habitabilidad a distancias de su estrella a las que los planetas rocosos típicos, con atmósfera evolucionada, estarían helados y serían incapaces de sostener vida. Además, esas condiciones de habitabilidad en tales supertierras con atmósfera de hidrógeno y oxígeno podrían conservarse durante un largo periodo de tiempo, concretamente de entre 5.000 millones de años y 8.000 millones.
La temperatura más elevada de lo normal se alcanzaría básicamente gracias a un mecanismo de absorción de luz infrarroja por el hidrógeno, cuya acción se intensifica con la presión. A mayor presión, más calor.
El equipo de investigación tuvo en cuenta no solo las propiedades de las atmósferas de los planetas, sino también la intensidad de la radiación de sus respectivas estrellas, así como el calor interno de los planetas que tiende a emanar hacia el exterior. Mientras que en la Tierra, este calor geotérmico desempeña solo un papel menor en el establecimiento de las condiciones de la superficie y las zonas más cercanas a ella, puede contribuir de forma más significativa en planetas con atmósferas primordiales masivas.














