Esta estructura contaba con un puntal clave en Europa, más precisamente en la Francia de Vichy. Allí, el cónsul mexicano en Marsella, Gilberto Bosques, fue quien llevó adelante la facilitación de visados y de salvoconductos. Desde el puerto, la ruta más usada llevaba a los refugiados a Veracruz y desde allí se los acogía y proveía.

Redes, puentes e intertextualidad

Es posible que esas redes ya tuvieran un tejido previo a la llegada de los refugiados. «Las redes se crearon primero de manera física. Trincheras de la Guerra Civil, o en los campos del sur de Francia por ejemplo”, dice Buschmann. Según el experto, existen evidencias de esas conexiones.

Ya en México, muchas de esas redes se volvieron instituciones, recuerda el profesor Buschmann, como el Club Heinrich Heine, la editorial El Libro Libre y la revista Freies Deutschland , las cuales proveyeron de un soporte a lecturas, estrenos, debates y edición en alemán y en español, «la internacional antifascista se materializa en El Libro Negro del Antinazismo. Se publica en 1943–44 con apoyo del Gobierno de México y con autores latinoamericanos y europeos”.

La traducción ha sido instrumental para expandir esas obras, regando de una influencia en América Latina. Cabrera lo formula con una frase de Saramago: «Los escritores hacen las literaturas nacionales, los traductores hacen la literatura universal”.