La violencia entre menores de edad es algo que no debe pasar por desapercibido, más allá de la agresión física, esto producirá lesiones psicológicas en la victima que le impedirán desarrollarse de manera sana en la sociedad.

En una entrevista a Listín Diario, la psicóloga Ivonne Guzmán contó sobre las variables que pueden influir tanto en el comportamiento de un niño que está sufriendo agresiones, como quien desarrolla el papel de agresor, asegurando que ambos actores deben ser atendidos por profesionales de la salud mental.

Cuando sucede una agresión física, es porque existen otros antecedentes, otros tipos de maltrato que van colocándose como una capa sobre otra, por lo que habrá cierta vulnerabilidad de la víctima.

La profesional de la salud mental sostuvo que para identificar si su hijo está siendo víctima de agresión, los padres deben observar los cambios de conducta, en el caso de que el niño inicie a aislarse, baje su rendimiento académico, tenga un notable silencio; debe ser analizado por sus parientes.

Cuando un niño está siendo agredido y decide callar, puede deberse al temor de que tomen represalias contra él o el miedo en que sus agresores tomen mayor fuerza.

Cuando la víctima no comunica de manera verbal que está siendo molestado o acosado, esto tiene un efecto potencializador sobre el agresor, explica la psicóloga, por lo que recomienda a los parientes de personas que han sufrido algún tipo de violencia o agresión, tratarlo con un profesional de la salud mental en el ámbito juvenil.