En la actualidad existe una amplia disponibilidad de drogas, legales e ilegales, que facilitan el acceso a su consumo. Ya sea por curiosidad, influencia del entorno social, desafío a la autoridad o afán de huir de la realidad, caer en la adicción a las drogas trae consecuencias negativas para el organismo y para la mente de los que las consumen.
Para el psicólogo José Emilio Bidó, no existen características físicas puntuales en los adictos a las drogas que orienten a familiares o amigos para percatarse de la posible adicción de un allegado, debido a que esto dependerá de la sustancia a la que estén expuestos, pero sí hay actitudes y acciones generales que podrían dar la voz de alerta cuando ocurren de forma repentina.
“La pérdida de artículos del hogar, trocitos de bolsas de plástico en sus pertenencias, bajo rendimiento escolar o en el trabajo, uso de jergas extrañas, cambio de grupo de amigos, conflictos con familiares, pérdida de interés por las actividades que antes eran de su agrado, así como mentir constantemente, son posibles síntomas para tomar en cuenta cuando sospechamos que alguien es adicto a las drogas”, explica Bidó.
El especialista agrega que lo mejor es trabajar en que esta persona acepte su condición, evitar confrontaciones violentas y amenazas, con el fin de que acuda a un centro de rehabilitación por su propia cuenta o con su consentimiento.
De no hacerlo de esta manera, empeorará la situación. “Debemos evitar a toda costa utilizar calificativos despectivos hacia el enfermo y tratar de orientarlo teniendo mucha calma”, asevera, Bidó.
A pesar de los esfuerzos para disminuir el consumo y tráfico de drogas que sostienen los organismos estatales a cargo de combatir este mal, en el país parece afianzarse cada día más.
En la última década, en la República Dominicana las autoridades antidrogas decomisaron cerca de 109,369 kilos de cocaína, heroína y marihuana. Respecto al decomiso de cocaína, el 2017 rompió récord como el año en el que más cantidad de esa sustancia fue confiscada, con un total de 14,880 kilos. En el presente año, se acumula un total de 9,940.200 kilos de diferentes tipos de drogas incineradas.














