Cada vez está más claro que hay cometas, con unas características muy específicas, que no son como los demás. Esta clase minoritaria de cometas se caracteriza sobre todo porque, a diferencia de los cometas más comunes, los oscuros, como su nombre sugiere, no brillan apenas. Estos cometas oscuros parecen asteroides pero se desplazan como los cometas. Ahora, un nuevo estudio apunta a la existencia de dos subtipos de cometas oscuros.

 

El estudio es obra de un equipo que incluye, entre otros, a Darryl Seligman, de la Universidad Estatal de Michigan, y Davide Farnocchia, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, en Estados Unidos ambas instituciones.

 

El primer cometa oscuro se detectó hace pocos años. No mucho tiempo después, otros seis fueron encontrados.

 

En el nuevo estudio se han descubierto otros siete, duplicando así la cantidad de cometas oscuros conocidos. Los autores del estudio se han percatado además de que los cometas oscuros pertenecen a una u otra de dos poblaciones de ellos: la de los de gran tamaño (cientos de metros o más de extremo a extremo) que residen en la periferia del sistema solar y la de los de pequeño tamaño (decenas de metros) que residen en la región central del sistema solar (la franja orbital que incluye a Mercurio, Venus, la Tierra y Marte).