Florida, el tercer estado con más inmigrantes de Estados Unidos, se ha convertido en el que más agresivamente persigue a sus indocumentados, gracias a las presiones del gobernador Ron DeSantis, lo que ha llevado a ciudades de mayoría latina, como Orlando y Doral, a autorizar a su policía a participar en labores migratorias.

En el Doral, parte de la gran Miami donde un 70,7 % de los residentes son inmigrantes y un 48 % de la población es de origen venezolano, el Concejo municipal tiene previsto este miércoles aprobar que su policía colabore con el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), a pesar del rechazo de grupos vecinales y activistas de derechos humanos.