En la remozada calle Mercedes resalta un moderno edificio con una torre de reloj de 32 metros de altura que, en su tiempo (1936) llegó a ser la más alta de Santo Domingo.

De base cuadrada está techada a cuatro aguas con tejas de barro, siendo el elemento más impactante dentro de su conjunto, según señalan los autores de Santo Domingo Guía de Arquitectura.

 Es la Primera Iglesia Evangélica Dominicana que, como parte de sus espacios, incluye aledaña una librería. En la década del 40 su propietario, Julio Postigo, creador de la colección “Pensamiento Dominicano”, le abrió las puertas a los refugiados españoles para que pudieran leer allí sin comprar el libro.