En un avance que combina conocimientos sobre conducta animal con robótica, unos científicos han creado un nuevo tipo de cíborg de insecto que puede desplazarse hacia donde quieran los humanos que lo gobiernen, sin que para ello se necesite insertarle cables al animal, realizarle cirugía ni administrarle descargas eléctricas. Debido a ello, la colocación y mantenimiento del componente robótico del cíborg no provoca en el insecto los daños que sí acaban provocando los componentes de los diseños más invasivos.
El nuevo sistema, muy poco invasivo, utiliza un pequeño casco de luz ultravioleta para guiar a las cucarachas aprovechando su tendencia natural a evitar la luz brillante, especialmente en el rango ultravioleta. Este método no solo preserva los órganos sensoriales del insecto, sino que también mantiene un control constante a lo largo del tiempo.
Este avance tecnológico es obra de un equipo integrado, entre otros, por Keisuke Morishima y Chowdhury Mohammad Masum Refat, de la Universidad de Osaka en Suita, Japón.
Los cíborgs tradicionales de insecto dependen de la estimulación eléctrica, que a menudo implica cirugía invasiva y puede provocar daños en órganos sensoriales críticos. Con el tiempo, estas señales eléctricas también se vuelven menos efectivas a medida que el cuerpo del insecto se adapta, un fenómeno conocido como habituación.
En cambio, el sistema del equipo de la Universidad de Osaka utiliza la citada estrategia con luz para inducir al componente biológico del cíborg, o sea la cucaracha, a que la evite. Con luz brillante, menos en una dirección, se consigue que el animal avance justo hacia esa dirección.
Al proyectar luz en el ojo deseado en cada momento, los investigadores consiguieron dirigir a la cucaracha hacia donde quisieron, haciéndola girar a la izquierda o a la derecha según convenía, y sin necesidad para ello de contacto directo del componente robótico con nervios o músculos.
Morishima y sus colegas equiparon a las cucarachas con el citado casco de luz ultravioleta (que incluye dos pantallas, una a la izquierda y otra a la derecha) y una mochila electrónica, que incluye un sensor inalámbrico que detecta cuándo dejan de moverse.














