Carolina del Carmen Pichardo Hernández, es su nombre. Detrás de ésto hay una historia. “Soy la más pequeña y única hembra de cuatro hermanos. Mi madre me tuvo a los 40 años, buscando precisamente a una niña. Fue un embarazo de alto riesgo. Nací a los ocho meses, de tres libras. Mi segundo nombre, viene de la virgen del Carmen, mi madre le oró el 16 de julio, el día de la patrona, para que yo sobreviviera al parto, y nací al día siguiente. El otro me lo pusieron porque mi mamá admiraba a la princesa Carolina de Mónaco”. Es un milagro concedido.

Tal vez algunos piensen que no es relevante esta información, pero sí lo es. Así como su madre obtuvo una oración contestada, así ha sido la vida de esta joven periodista. Con esa protección que recibió desde el vientre, ha contado a lo largo de su vida y su carrera. Obstáculos han habido. Retos, desafíos y barreras que han apuntado a dejarla estancada en su natal San Cristóbal, pero nada de eso le ha impedido lograr cuántas metas se ha propuesto en su corta edad.