Habiendo realizado recientemente su vuelo de prueba número 25, el innovador avión X-59 de la NASA se prepara para comenzar una nueva serie de vuelos.

Llegar a este punto es el resultado de años de diseño y análisis previos a la construcción de la aeronave. Ahora, el equipo del X-59 está viendo cómo las predicciones realizadas mediante modelos digitales, pruebas en túnel de viento y otros procedimientos se confirman a través de los ensayos en vuelo.

Los vuelos futuros incluirán trayectos sobre zonas pobladas de Estados Unidos, que servirán para medir el nivel de ruido del avión en diversos casos. También se realizarán encuestas entre los habitantes de esas zonas sobrevoladas para determinar cómo se percibe el ruido del avión y cómo reacciona la gente.

El vigesimoquinto vuelo del X-59 tuvo lugar el 21 de agosto pasado y ya se ha completado el análisis de todos los detalles del mismo. El despegue se efectuó desde el Centro Armstrong de Investigación de Vuelo de la NASA, en Edwards (California). La misión duró un total de 72 minutos, durante los cuales la aeronave alcanzó una velocidad de Mach 1,2 y una altitud aproximada de 15 kilómetros. Al igual que en todos sus vuelos de prueba anteriores, el X-59 estuvo acompañado por un avión de escolta encargado de supervisarlo; las ondas de choque sónicas de este avión de escolta enmascaran cualquier ruido proveniente del X-59.