El 28 de abril de 2025, España sufrió un apagón eléctrico sin precedentes. Durante horas, los consumidores españoles contemplaron cómo múltiples servicios que consideraban garantizados dejaban de estar disponibles. Más allá de la incertidumbre, de no poder pagar con su tarjeta de crédito, de navegar por internet, cocinar o encender la calefacción, constataron de pronto la vulnerabilidad de la red eléctrica y la enorme dependencia que la sociedad moderna tiene de ella. No es pues de extrañar que, una vez resuelto el problema, y de regreso a la normalidad, muchas personas empezaran a ver el futuro con una cierta preocupación y a buscar posibles soluciones a incidentes transitorios como el ocurrido.
En el ámbito doméstico, donde un corte prolongado puede dejar fuera de servicio a nuestra nevera y estropear sus contenidos, dejarnos incomunicados o sin acceso a los medios de comunicación que nos informen de lo que está sucediendo, un problema de esta naturaleza se afronta con especial perplejidad. ¿Existe alguna forma de salir del paso, de protegerse contra situaciones semejantes, aunque sea de forma temporal? La respuesta es sí, y se llama estación de energía portátil.














