El combustible alternativo derivado de fuentes renovables puede reducir significativamente las emisiones netas de gases de efecto invernadero de la industria de la aviación.

 

Por tanto, es muy conveniente estudiar el desarrollo e implementación de este tipo de biocombustible en la transición energética hacia un futuro con bajas emisiones de carbono.

 

Y esto es lo que está haciendo un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) en España. Este equipo ha llevado a cabo un análisis sobre la eficiencia de un modelo integrado de biorrefinería para producir biocombustibles destinados a aviones a reacción, que cuenta con alcohol y aceite vegetal (de residuos agrícolas de plantas oleaginosas) como materias primas. El análisis también será de utilidad para identificar innovaciones capaces de hacer que el proceso sea técnica, económica y ambientalmente factible.

 

Actualmente, existen seis rutas termoquímicas aprobadas por la Sociedad Estadounidense para Pruebas y Materiales (ASTM) para producir bioqueroseno (biocombustible de aviación compatible con el queroseno derivado del petróleo) a partir de materias primas renovables. Sin embargo, las rutas que han destacado han sido las que procesan alcohol celulósico (ATJ-SPK) y el hidroprocesamiento de esteres y ácidos grasos (HEFA-SPK). La tesis doctoral de Nicolás Vela, codirigida por los profesores María Jesús García y David Bolonio de la ETSI de Minas y Energía de la Universidad Politécnica de Madrid (ETSIME), realiza un análisis de dichas rutas y valora la viabilidad de modelos de biorrefinería para la producción de bioqueroseno como componente de mezcla con el queroseno convencional (Jet A1). Como materia prima se consideró el uso de residuos agrícolas, fundamentalmente de cultivos oleaginosos.

 

“El transporte aéreo es vital en la globalización. Junto a un incremento exponencial de su demanda, los esfuerzos por descarbonizar la industria y alcanzar la sostenibilidad han sido, por ahora, insuficientes. Por eso estamos trabajando en ello”, señalan los autores del estudio. En la investigación realizada, se ha analizado el proceso ATJ-SPK, que implica la obtención de bioetanol a partir de los residuos lignocelulósicos de cultivos oleaginosos y su posterior mejora a bioqueroseno (y diésel verde). Por otro lado, se ha estudiado el proceso HEFA-SPK, que emplea el aceite vegetal residual y destilado de ácidos grasos descartados durante el refinamiento de aceite vegetal crudo. Ambos modelos de biorrefinerías fueron modelados con el software de simulación de procesos de ingeniería química AspenPlus.