Aunque la Berlin Fashion Week (Semana de la Moda de Berlín) se celebra dos veces al año, una en enero y otra ahora, del 10 al 13 de julio, la ciudad alemana no ostenta precisamente el título de capital de la moda. Por eso, incluso los berlineses se sorprenden cuando se enteran de que su ciudad solía ser un próspero centro de esta industria antes de la Segunda Guerra Mundial. Todo gracias a empresarios judíos que fueron pioneros de la moda en Berlín.
Los orígenes de la industria judía de la moda
Las máquinas de coser industriales introducidas en la década de 1850 cambiaron las reglas del juego de una industria de la confección incipiente en Berlín. Por aquel entonces, una camisa ya podía hacerse en una hora en lugar de ocho. Y en mitad de este proceso de industrialización, los empresarios judíos marcaban la pauta.
Durante siglos, no obstante, los judíos que vivían en Alemania habían sufrido restricciones legales que afectaban sus posibilidades de ganarse la vida. Muchos eran vendedores ambulantes de artículos de mercería y ropa de segunda mano, mientras que los más adinerados comerciaban con telas, explica Uwe Westphal, periodista y autor del libro «Fashion Metropolis Berlin 1836 – 1939. La historia del auge y la destrucción de la industria de la moda judía».
Pero con la la instauración del Imperio Alemán en 1871 se consagraron nuevos derechos para los judíos, lo que les permitió prosperar. Por aquel entonces, Berlín tenía algo más de 800.000 habitantes pero, en la década de 1920, se convirtió en una metrópoli con una población de más de cuatro millones, de los cuales el 4% eran judíos.














