Las esperanzas estadounidenses de avanzar lejos en la ronda de eliminación directa del Mundial que coorganiza quedaron destrozadas el lunes, cuando Charles de Ketelaere aportó un doblete y una asistencia al triunfo de Bélgica por una goleada de 4-1 en los octavos de final.
Los Diablos Rojos desnudaron las deficiencias defensivas de los estadounidenses para instalarse en los cuartos de final. De paso, sucumbió el último coanfitrión de este Mundial que quedaba con vida, tras las eliminaciones de Canadá y México.














