El más ambicioso programa de revitalización del casco histórico de Santo Domingo comienza poco a poco a dejar estampas de un antes y un después.

Los tradicionales adoquines grises dan paso al rojo en el pavimento ahora llano y sin hoyos de algunas calles principales, los andamios alertan de la restauración arquitectónica del Alcázar de Colón y del proceso de demolición del parqueo de la José Reyes; y casi todo está listo para la apertura al público del Museo de la Catedral y de las nuevas experiencias museográficas en la Fortaleza Ozama.

Estas intervenciones forman parte de los 28 proyectos y planes pilotos que, actualmente en diferentes etapas, integran el Programa Integral de Desarrollo Turístico y Urbano de la Ciudad Colonial de Santo Domingo.

El programa es ejecutado por el Gobierno dominicano con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), como parte de un segundo aporte de 90 millones de dólares destinados a la revitalización del sitio Patrimonio de la Humanidad.