Redadas, deportaciones, muro fronterizo, protocolos en hospitales públicos, críticas internacionales. Todo esto ha colocado a República Dominicana bajo un escrutinio constante, dentro y fuera del país, por la política de mano dura liderada por el presidente Luis Abinader contra la migración haitiana irregular.
En medio de ese escenario, el arzobispo coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Morel Diplán, llamó a un equilibrio entre el respeto a la ley, el orden interno y la dignidad humana.














