Las aguas del Mar Caribe fueron testigo de la llegada del segundo crucero que se ancla en República Dominicana a través del Puerto Cabo Rojo.

A la 1:00 de la tarde bajaron de la embarcación 1,935 visitantes y 838 tripulantes provenientes de Alaska. Sus rostros se percibían felices y algo sorpresivos por el recibimiento, efectuado con música y bailes al ritmo dominicano.

Los visitantes extranjeros fueron recibidos por un “staff”, identificado con camisetas que citaban a Cabo Rojo. Las restricciones eran elevadas porque los cruceristas tienen un rango de edad de entre 60 y 80 años.

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