Se trata de un fotometeoro que se produce por la refracción y reflexión de los rayos solares en las gotas de agua suspendidas en la atmósfera, que actúan como prismas.
Aunque lo vemos como un arco, es una circunferencia, solo que el horizonte nos impide apreciarlo. A veces, si el observador se encuentra a cierta altura (por ejemplo, en un avión) puede ver su forma circular.
La explicación de cómo se producen los arcoíris se la debemos a Newton, quien allá por 1665 descubrió que la luz del sol al pasar a través de un prisma se dividía en varios colores conformando un espectro.
Ese arcoíris que aparece de repente y nos alegra el día es en realidad un fotometeoro que se produce por la refracción y reflexión de los rayos solares en las gotas de agua suspendidas en la atmósfera, que actúan como prismas.
Se muestra en el horizonte como un grupo de arcos concéntricos con colores que van desde el violeta, en la parte interior, hasta el rojo, en la exterior; y las mejores condiciones para verlo son cuando ha llovido mucho y el ambiente está muy cargado de gotas o con una leve llovizna que no tape el sol.
Aunque lo vemos como un arco, es una circunferencia, solo que el horizonte nos impide apreciarlo. A veces, si el observador se encuentra a cierta altura (por ejemplo, en un avión) puede ver su forma circular.














