Aquiles Correa no fue un niño pobre, en la década de los 80 su padre, Rafael Correa, residía en Nueva York, Estados Unidos, y gracias a ello puedo vivir con ciertos privilegios que otros niños de su edad, en Villa Consuelo, le era difícil adquirir.

Sin embargo, su relación con su progenitor se hizo añicos cuando éste se negó, tajantemente, a llevárselo a vivir con él. Esta negativa de Rafael, siendo Aquiles un adolescente y que su único gran sueño era llegar a Nueva York, zanjó una herida muy honda entre él y su padre, que con los años el destacado actor y humorista logró perdonar, luego de haber vivido su historia de éxito en su país natal República Dominicana y de hacer hasta lo imposible para proteger a sus hijas.

En esos momentos, no solo Quiles, como le decían a Correa en el barrio, también la familia, incluyendo su madre, y sus alrededores no lograban entender por qué don Pipí (apodo de Rafael) le