Las miles de muertes que el fentanilo ilegal ha generado en Estados Unidos y Canadá han impulsado a países latinoamericanos y del Caribe a tomar medidas preventivas y punitivas para evitar escenarios similares.
En los últimos cuatro años han incrementado las capacitaciones a policías, establecido protocolos de operación, actualizado y modificado leyes y reglamentos, tendido redes, iniciado campañas de información preventiva y endurecido sanciones.














