Los restaurantes de República Dominicana están cada vez más esmerados en ofrecer un menú que atraiga diversos paladares. El mío tiende normalmente a elegir la cocina de la Madre Patria.
En esta ocasión le toca a Casa Brava, en el ensanche Naco. Me invita mi hijo Ángel. Me agrada el ambiente: a la entrada, un gran espejo con una frase escrita “a mano: ”Soñando en vino”; en un par de muros, pantallas con imágenes de paisajes en movimiento.














