Hace tiempo que se especula con el posible origen marciano de algunos microorganismos terrestres, en particular la bacteria Deinococcus radiodurans, cuyas características de resistencia a la radiación parecen impropias de lo que exige la evolución en nuestro mundo y en cambio encajan mejor con lo que necesita un ser vivo para sobrevivir en Marte.

La Deinococcus radiodurans es capaz de sobrevivir a dosis de radiación miles de veces mayores que la que resulta mortífera para los seres humanos, y también a una desecación extrema que mata a otros seres vivos.

La hipótesis del origen marciano presentaba, sin embargo, un cabo suelto. Admitiendo que proviniera del Planeta Rojo, ¿cómo sobrevivió a la travesía entre ambos mundos? La única forma factible de hacer de manera natural un viaje interplanetario así es un gran impacto contra Marte, como por ejemplo el de un asteroide, que catapulte al espacio rocas marcianas con tanta fuerza que escapen de la órbita del planeta para luego acabar acercándose a la Tierra y cayendo a ella.

El principal escollo biológico para un viaje de tales características es sobrevivir al violentísimo lanzamiento desde Marte. Buena parte de la comunidad científica ha venido considerando que ningún ejemplar de Deinococcus radiodurans podría sobrevivir a las presiones ejercidas durante esa eyección por impacto. Un nuevo estudio indica ahora que las bacterias de esa especie sí pueden soportarlas.